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Cinta de cassette de regalo con El Renacer del Mal

¿Por qué he regalado un cassette con ‘El Renacer del Mal’?

Para el lanzamiento de El Despertar de los Hackers preparé un puñado de diskettes de 3 1/2 pulgadas. Cada uno de ellos contenía un mensaje encriptado y suponía un reto doble para los pequelectores: aprender algo de esteganografía y encontrar una disquetera disponible a finales de 2018.

Se enviaron unos 800 diskettes y reconozco que fueron muchos los que desvelaron el mensaje y me enviaron una prueba para confirmarlo. ¡Bien!

En la vida de un hacker no todo se resuelve con un teclado o buscando en Google (aunque esto último suele ser un buen comienzo…). Hay veces que un conector no funciona, un cable no hace contacto o, sencillamente, no tenemos forma de acceder al contenido porque está en un soporte muy antiguo.

El cassette sigue vivo en instituciones críticas

Esto último no es algo extraño. Os sorprenderíais con la cantidad de sistemas críticos que dependen de discos magnéticos. De hecho, hasta hace muy poco, los misiles nucleares de los Estados Unidos (sí, has leído bien) estaban gestionados con discos flexibles de los años 70.

Esa situación se repite en bancos, hospitales, centrales eléctricas y muchas otras instalaciones críticas para las sociedades modernas. Así que, por un momento, imagina que te toca salvar el mundo y sabes mucho de C#, Python, Ensamblador para x86… pero desconoces las características básicas de un computador de los años 80, este tiene una disquetera defectuosa o no encuentras el cable para conectar algún periférico.

La vida del hacker es así. Rara vez te encontrarás con un camino sencillo. Si lees a Kevin Mitnick o a otros crackers/hackers históricos verás que el eslabón más débil de la seguridad de una cárcel se encuentra en el ordenador perdido en un cuartucho del que nadie se acordaba… y que, curiosamente, tiene una conexión por módem que lo conecta al exterior y, a su vez, posee una tarjeta Ethernet que lo engancha a la intranet del centro penitanciario. Tiene Windows 3.11 para Trabajo en Grupo como sistema operativo y nadie lo mira desde hace años porque, sencillamente, “funciona”.

Una cassette es un soporte donde se puede guardar música, pero también información. Los ordenadores personales más populares de los años 80 funcionaban con ellas. El Spectrum ZX80, el Commodore 64 o el Amstrad CPC 464 son máquinas míticas que basan el almacenamiento de sus programas en BASIC en cintas.

Cuando no existía Spotify

Hoy en día es posible encontrar decenas de aparatos nuevos que permiten reproducir cassettes o convertirlas a MP3/FLAC/AAC o cualquier formato de audio compatible con los dispositivos actuales. Y es que el cassette permitía grabar música para llevarla a cualquier parte y escucharla con bastante calidad. Existían cintas normales (ferro), de cromo, de metal y de otros materiales. Las rebobinábamos a veces con un bolígrafo para no gastar las pilas del Walkman, un reproductor personal portátil que popularizó Sony hasta el punto de que no había un joven que no tuviera uno, ya fuera del fabricante japonés o de otras marcas de electrónica de consumo como AIWA, Panasonic o JVC, entre otras.

Con las cintas de cassettes llegaron las famosas mixtapes, selecciones de canciones que grabábamos desde otras fuentes (vinilos, CDs o radiofórmulas) para ponerlas en el coche y poder disfrutar de los temas que más nos gustaban en una época donde no existía Spotify. Éramos mucho más selectivos porque la tecnología no permitía conectarte en carretera a la nube para descargar en streaming el último éxito de tu artista. También éramos más pacientes. Si no existía una canción, la tarareábamos y se acabó el problema (salvo para quien tenía que oírnos, claro está).

También eran más frecuentes las guitarras en las barbacoas y en las fogatas de playa. No existían los altavoces bluetooth y el precio de un buen radiocassette de esos de “doble pletina” hacía poco aconsejable llevárselo a una fiesta en la playa (aunque también lo hacíamos).

Pero, al margen de las historias de abuelo Cebolleta, conocer cómo funciona un cassette es importante para alguien que aspira a hacer carrera en el mundo de la informática, de la misma forma que lo es saber qué es una tarjeta perforada. Se trató en su momento de formas ingeniosas de almacenar los datos y los programas que nos llevaron a la época del ZIP de 100MB, el CD-ROM, el DVD-ROM, el Blu Ray, el USB, los discos duros SSD…

¿Habéis llegado aquí buscando una pista para saber qué contiene la cinta? Pues en la cara A está el inicio de la banda sonora. Sí, Mara Turing tendrá una banda sonora que ya se está componiendo. ¿Y en la cara B? Pues en apariencia está la misma canción. Solo en apariencia, claro. Si la digitalizáis conectando el reproductor de cassettes a la entrada de audio de vuestro ordenador (o móvil) tendréis una onda que podréis analizar. ¿Otra pista? Mirad el espectrograma.

6 thoughts on “¿Por qué he regalado un cassette con ‘El Renacer del Mal’?

  1. ¿A qué edad se pueden leer? Mis hijos acaban de hacer los 9 años y no son muy apasionados a leer, cosa que me entristece porque a mí me encanta. No sé si al haber tenido que ser yo la madre y el padre ha tenido mucho que ver, ya que es y ha sido muy difícil, y lo que sí les gusta es lo que no debería gustarles tanto: móvil, play… todo lo que hoy en día parece que los peques es lo que más les gusta. Al ser un libro así a lo mejor conseguiría que lo leyeran, son gemelos y ojalá la edad fuera para ellos. En el anuncio que vi parecía para más pequeños que lo que veo aquí, no sé si es que me aconsejas algún otro. Gracias

    1. Hola Sandra,
      Muchas gracias por tu sincero mensaje. El libro está recomendado para niños a partir de 10-11 años. Es cierto que hay niños con 8-9 que lo han leído, aunque ya tenían cierto hábito de lectura. Quizá sea preferible esperar un año o así para que lo comprendan mejor. Puede que les vaya mejor ahora con algún libro de Geronimo Stilton o similar.
      Espero haberte ayudado.
      Muchas gracias

  2. Menos mal que nos ha dejado una pista, mi peque iba a pasarse a codigo morse las notas de la musica, jajajaja, es lo que tiene ir al conservatorio además de programar….Ahora solo nos falta encontrar el soporte adecuado para digitalizar la cara B.

    1. ¡Bieeeen! La verdad es que lo del código morse era una solución ingeniosa… pero creo que en este caso no hay ningún mensaje cifrado de esa manera.
      Dale fuerzas a tu peque de mi parte y que no decaiga el ánimo.
      Gracias 🙂

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